La edición está cerrada, el reportaje tiene su selección definitiva y llega la parte que casi nunca se planifica: cómo llega ese trabajo a manos de los novios. La decisión parece menor y no lo es. Marca la última impresión que se llevan del estudio, condiciona cuántas veces van a volver a ver sus fotos y determina si dentro de cinco años el reportaje sigue existiendo en algún sitio o se quedó en un enlace muerto.
Esta guía compara las cuatro formas de entregar el reportaje de una boda, con los plazos reales de caducidad de cada una, el espacio que ocupa el material y cómo preparar el envío si la entrega es física. Está escrita para el fotógrafo que tiene que decidir el formato, aunque los novios que quieran saber qué pueden pedir encontrarán aquí los mismos datos.
Cómo se entregan hoy las fotos de una boda
Hay cuatro formas de entrega en uso: la galería online privada, el enlace temporal de descarga, el USB personalizado y el álbum impreso. La mayoría de estudios combina dos: una vía digital para que los novios descarguen y compartan enseguida, y una pieza física que cierra el encargo y justifica el precio del reportaje.
Cada una resuelve un problema distinto y ninguna cubre todo. Esta tabla las pone en la misma escala:
| Forma de entrega | Cuánto se mantiene disponible | Coste para el fotógrafo | Qué recibe el cliente |
|---|---|---|---|
| Galería online (Pixieset, ShootProof, Pic-Time) | Mientras la suscripción siga activa | Cuota mensual o anual, según el espacio contratado | Un enlace privado desde el que ve y descarga las fotos |
| Enlace temporal (WeTransfer, Google Drive) | Tres días en el plan gratuito de WeTransfer, ampliables a siete | Gratuito o cuota baja | Un archivo comprimido que tiene que descargar a tiempo |
| USB personalizado | Años, sin depender de ninguna plataforma | Precio por unidad, con pedidos desde 25 memorias | Un objeto grabado con su nombre y la fecha de la boda |
| Álbum impreso o copias en papel | Décadas | El más alto de los cuatro | Un libro que se enseña sin encender nada |
La comparación importante no es la de precio, sino la de permanencia. Las dos primeras filas dependen de que alguien siga pagando una cuota. Las dos últimas, no.
Cuánto dura cada forma de entrega
Los envíos gratuitos de WeTransfer caducan a los tres días, ampliables a siete desde su aplicación. Los enlaces de descarga de Pixieset expiran a los siete días, aunque la galería siga publicada. Una galería online no desaparece sola, pero deja de existir el día que el estudio cancela la suscripción. El USB y el papel no caducan.
Conviene decirlo con precisión, porque circula la idea de que las galerías se borran solas y no es cierto. Lo que ocurre es más sutil: la colección sigue publicada mientras el fotógrafo mantenga su plan activo, y las tarifas de cada plataforma están publicadas (las de WeTransfer se consultan en su web). El día que un estudio cierra, cambia de herramienta o deja de pagar, todos los reportajes alojados ahí se van con él. El cliente no recibe ningún aviso.
Eso deja al fotógrafo en una posición incómoda: es el custodio de un archivo que no le pertenece emocionalmente, con un coste que crece cada temporada. Entregar una copia física traslada esa responsabilidad al cliente, que es donde debería estar. Un pendrive guardado en su caja, sin golpes ni humedad, conserva los datos durante años. En la guía sobre cuánto dura un pendrive USB están los factores que lo desgastan y cómo cuidarlo.
WeTransfer o Google Drive para enviar las fotos
WeTransfer sirve para un envío puntual y urgente. Google Drive, para material que tiene que quedarse accesible una temporada. El primero caduca a los tres días en su versión gratuita. El segundo no caduca, pero consume la cuota de la cuenta del fotógrafo y obliga al cliente a gestionar permisos de acceso.
Ninguno de los dos está pensado para entregar un reportaje de boda. Se usan porque están a mano y son gratis, y ahí acaba la ventaja. Los dos problemas que aparecen siempre son los mismos: el cliente descarga tarde y pide que se lo reenvíen, o descarga un archivo comprimido de varios gigas en el móvil, se queda sin espacio y da por perdidas las fotos.
Si aun así se opta por esta vía, hay dos medidas que evitan la mayoría de incidencias: avisar por escrito de la fecha exacta en que expira el enlace, y dividir el reportaje en varias descargas por bloques en lugar de un único archivo de treinta gigas.
Pixieset, ShootProof o Pic-Time: qué galería elegir
Las tres cubren lo mismo: galería privada con contraseña, descarga por lotes y tienda para vender copias. La diferencia está en el espacio incluido en cada plan, en la comisión sobre las ventas de impresión y en si el proveedor de laboratorio trabaja en España. Ese último punto decide más que el precio.
Pixieset es la más extendida en el mercado español y la que más reconocen los clientes: es la referencia que los novios ya han visto en la boda de un amigo. Pic-Time destaca en la parte de venta automatizada de álbumes y recordatorios por correo. ShootProof pone el acento en el control del flujo de trabajo y en el marcado de selección por parte del cliente.
La pregunta que conviene hacerse antes de contratar ninguna no es cuál es mejor, sino cuántos reportajes va a acumular el estudio en cinco años y cuánto costará mantenerlos todos publicados. La cuota crece con el archivo histórico, no con el trabajo del mes.
Cuánto tiempo es razonable tardar en entregar las fotos
El plazo habitual en España es de seis a ocho semanas para el reportaje completo, con un adelanto de entre diez y veinte imágenes durante la semana siguiente a la boda. Es una práctica del sector, no una norma. Lo que sí es obligatorio es que la fecha figure por escrito en el presupuesto antes de la boda.
La mayoría de conflictos de entrega no nacen del retraso, sino del silencio. Un cliente que sabe que recibirá su reportaje en la semana 8 espera tranquilo. Uno que no tiene fecha empieza a escribir en la semana 3. Fijar el plazo y mandar el adelanto pronto resuelve casi todas las tensiones de esa espera.
En temporada alta el cálculo cambia. Con bodas encadenadas cada fin de semana, la cola de edición se acumula y el plazo real se estira. Anunciar de entrada un plazo de temporada alta más largo cuesta menos que incumplir uno corto.
Cuántos GB ocupa el reportaje de una boda
Una boda completa en JPEG con el vídeo incluido cabe en 32 GB. Con los archivos RAW hay que subir a 64 GB. Una sesión de estudio, una preboda o un book se quedan holgados en 16 GB. Son las capacidades que cubren la práctica totalidad de los encargos de un estudio de bodas.
El cálculo se dispara cuando entra vídeo en 4K o cuando se entregan los RAW de dos cámaras. Si el estudio trabaja siempre con el mismo flujo, lo eficiente es fijar una capacidad única para todo el lote de la temporada en lugar de decidir boda por boda. Para otros usos, en la guía sobre qué capacidad de USB necesito están los pesos por tipo de archivo.
Cómo preparar y enviar por correo un pendrive con las fotos

El envío de un USB con el reportaje necesita tres cosas: el contenido organizado en carpetas con nombre claro, una caja rígida que evite el aplastamiento y un acuse de recibo. Sin lo tercero, cualquier incidencia de mensajería se convierte en la palabra del estudio contra la del cliente.
La organización interna importa más de lo que parece. Un pendrive con dos mil archivos sueltos en la raíz produce la misma sensación que una caja de fotos sin ordenar. La estructura que funciona separa el reportaje por momentos (preparativos, ceremonia, banquete, fiesta) y reserva una carpeta aparte para la selección corta, que es la que el cliente abrirá primero.
Para la presentación, la diferencia entre un pendrive genérico dentro de un sobre acolchado y una memoria grabada con el nombre de los novios dentro de su caja es la diferencia entre entregar unos archivos y entregar un recuerdo. En pendrives personalizados para fotógrafos están los modelos, las capacidades y el detalle del grabado láser sobre madera y cuero.
Entregar en JPEG o en RAW
El reportaje se entrega en JPEG editado. El RAW es material de trabajo y no forma parte de la entrega salvo pacto expreso. Es el equivalente al negativo: sin revelar, sin criterio de color y sin la interpretación por la que el cliente ha contratado a ese fotógrafo y no a otro.
La petición aparece de vez en cuando y casi siempre nace de un malentendido: el cliente cree que el RAW es la foto sin comprimir, en mejor calidad. Explicarlo con la analogía del negativo suele bastar. Si aun así se pacta la entrega, tiene que ser como material adicional al reportaje editado, con el plazo y el precio recogidos en el presupuesto.
Lo que sí conviene incluir siempre son dos versiones del JPEG: una a resolución completa para imprimir y otra reducida para redes y móvil. Ahorra la mitad de las consultas posteriores.
Qué copia de seguridad conservar después de entregar
La regla de trabajo que sigue la mayoría de estudios es conservar tres copias en dos soportes distintos, con una de ellas fuera del estudio. Y un plazo escrito: cuántos meses guarda el fotógrafo el material antes de borrarlo. Sin ese plazo, el archivo crece sin límite y la responsabilidad se vuelve indefinida.
El punto que casi nadie explica al cliente es que la copia entregada también es una copia de seguridad, y que también le toca a él cuidarla. Un mensaje breve el día de la entrega evita el problema clásico de los cinco años: descarga la galería a tu ordenador y guarda el USB en un cajón seco, no en el coche ni en el trastero.
Para las parejas que quieren el reportaje en un soporte que no dependa de ninguna cuenta ni suscripción, los USB personalizados para bodas se graban con los nombres y la fecha, y se entregan cargados con el reportaje completo.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo tarda un fotógrafo en entregar las fotos de una boda?
Lo habitual en España es entre seis y ocho semanas para el reportaje completo, con un adelanto de unas pocas imágenes en los días siguientes a la boda. El plazo depende del volumen de material y de la temporada: en verano, con varias bodas seguidas, la cola de edición se alarga.
¿Es mejor entregar las fotos de la boda en USB o en una galería online?
La galería es más cómoda para descargar y compartir; el USB no depende de ninguna suscripción y funciona como recuerdo físico. La combinación que mejor funciona es entregar la galería para el uso diario y el USB grabado como pieza de cierre del encargo.
¿Cuántos GB ocupa el reportaje completo de una boda?
Una boda entera en JPEG, con el vídeo incluido, cabe en 32 GB. Si se entregan también los archivos RAW hay que subir a 64 GB. Una sesión de estudio o un book se queda en 16 GB de sobra.
¿Se deben entregar los archivos RAW a los novios?
No es lo habitual y conviene dejarlo escrito antes de la boda. El RAW es el negativo digital: sin edición y sin criterio de color. Si el cliente insiste, se puede entregar como material adicional al reportaje editado, nunca en lugar de él.
¿Cuánto dura un pendrive con las fotos guardadas?
Una memoria USB de calidad guardada en su caja, sin golpes ni humedad, conserva los datos durante años. No es un soporte eterno: lo prudente es que el cliente haga una copia en su ordenador o en la nube el día que recibe el USB.
¿Cuántas unidades hay que pedir para personalizar los USB de un estudio?
Los pedidos personalizados arrancan en 25 unidades, y a partir de 50 compensa añadir la caja de presentación. Sale más a cuenta pedir un lote para toda la temporada que una unidad suelta por cada boda.